Las grandes tradiciones religiosas
judaísmo, cristianismo o islamismo siempre han descrito a los
Ángeles como mensajeros de Dios, seres de Luz, pensamiento y
conocimiento puros que nos protegen y guían desde nuestro nacimiento
hasta la muerte e incluso después de esta. Y confirmado esta
descripción , a lo largo de la historia los relatos de personas
que atestiguan haberlos visto o recibido su favor y auxilio se multiplican
hasta el infinito, un fenómeno que también ocurre en nuestros
días.
Los niños tienen mucha facilidad para verlos, pero no son los
únicos, también los adultos de mente abierta pueden encontrarse
con ellos, como lo demuestra la sorprendente historia de la barcelonesa
Nuria López.
NURIA: López
En la navidad de 1999; en el
día de San Esteban, Nuria se hallaba en Alicante realizando una
exposición de sus pinturas, cuyo tema precisamente eran los Ángeles
“era ya de noche cuando subí a la terraza del apartamento.
De pronto al mirar al cielo, vi. unas grandes figuras luminosas que
se acercaban. Al principio pensé que eran producto de mi imaginación;
luego, al ver que seguían allí , pensé que se trataba
de un OVNI.”
Nuria fue a buscar a su hermana para que fuera testigo de lo que sucedía.
“Cuando volví con ella las luces estaban mas bajas. Las
dos nos quedamos atónitas mirándolas, hasta que, de pronto,
casi a la vez gritamos en voz alta; ‘¡Pero si son Ángeles!’
Y en realidad eran dos grandes Ángeles hechos de luz azulada,
y con unas alas enormes. Tenían el ‘pelo’ largo y
una túnica muy amplia que no dejaba ver sus pies”.
Nuria y su hermana Ester permanecieron mirando las evoluciones de los
Ángeles en el cielo hasta que el frió las hizo regresar
a la casa. Desde la terraza cubierta del apartamento pudieron observar
sorprendidas que los Ángeles estaban rente a ellas, sobre el
mar, y que “se desplazaban y hacían símbolos en
forma de triángulos”. Estuvieron mirándolos hasta
caer rendidas de sueño. Nuria no necesitaba ver los Ángeles
para creer en ellos y “aunque siempre había pensado que
lo de las alas era un arquetipo, interprete que su aparición
obedecía al gran portal para invocar Ángeles que yo había
puesto en mi exposición” (ver cuadro).
Pero su asombrosa experiencia
no iba terminar allí. Los hijos de Nuria , Iván y Rubén,
llegaron desde Madrid. Por la noche bajaron a la playa a caminar. “De
pronto vimos de nuevo las mismas luces del día anterior. Rubén,
el mas pequeño, me pregunto: ‘mami, ¿Qué
es esto?’. No supe que contestar y calle. Esta vez eran cuatro
Ángeles, uno por cada uno de nosotros. De pronto, y sin que nadie
le hubiera enseñado a hacerlo antes, Rubén se sentó
en posición de meditación y dijo: ‘¡Mami,
son Ángeles!’. El mas grande se estaba acercando mucho,
y entonces los niños tuvieron miedo y nos fuimos a la casa.”
La visión se repitió cada día –excepto uno
que llovió-, hasta que se marcharon de Alicante.
Tras esta experiencia Nuria dejo su trabajo como comercial de una editorial
para dedicarse a escribir un libro con la información angélica
que recibe a través de la escritura automática y enseñar
a otras personas a invocar a sus Ángeles guardianes. “Desde
niña me he sentido muy protegida y tenia mucha fe en Dios y las
fuerzas de la Naturaleza. Pero ahora percibo con mayor claridad las
‘casualidades’ que iluminan mi vida, y se que mis Ángeles
guardianes me conceden todo cuanto pido”, explica.
PERE
PASCUET
El caso de Pere Pascuet, Gerente de una Empresa turística en
Andorra: “Hace unos años, la furgoneta que iba conduciendo
derrapo por la autopista y me encontré invadiendo el carril contrario.
Di marcha atrás sin control y quede milagrosamente enganchado
en una barra de contención, con el vehículo colgando sobre
un barranco. Podría haber caído al precipicio, pero en
el último momento sentí que una fuerza invisible movía
el volante para que la furgoneta girara y la barra de contención
no acabara de romperse. Para mi no existe otra explicación de
lo sucedido que la intervención de mi ángel guardián”.